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  Categoría: Cine y Literatura

Acantilado Rojo: el arte de la guerra


 

Esta faraónica producción (la película más cara de la historia de China) se convierte en el proyecto más ambicioso realizado por el prestigioso John Woo, a la vez que pretende conectar con el espectador occidental; en su versión original, Acantilado Rojo estaba formada por dos películas (una estrenada en 2008 y otra en 2009), llegando entre ambas a la friolera de 280 minutos. Para su apertura al exterior, se ha optado por realizar un montaje alternativo y crear una única película de 148 minutos de duración, una "edición internacional" que añade a lo largo de diez minutos una descripción mediante voz en off para situar al espectador en la época y el escenario (Dinastía Han, 280 a.C.).



En unos tiempos convulsos para la China milenaria, el autoproclamado Primer Ministro convencerá al joven Emperador, mero títere de sus propósitos, para atacar a los Señores de la Guerra, invadir sus territorios, y así unificar la región bajo su yugo. Los propósitos del maquiavélico Primer Ministro irán más allá de lo aparente, y los líderes de las regiones amenazadas se unirán para repeler la ofensiva y proteger la integridad de su soberanía y de su pueblo. La zapatiesta está armada.



De contenido algo irregular, la obra de Woo, con claros toques personales como los momentos de cámara lenta y primeros planos de acción, muestra un apabullante despliegue de medios, extras, vestuarios y maravillosas composiciones visuales (tanto naturales como de momentos de batalla), que lograrán el aplauso de los amantes del género épico-oriental, a la vez que puede entornar los ojos debido al sopor de alguien que entre en el cine esperando algo más parecido al cine que el realizador ha desarrollado en Hollywood. Debemos tener siempre en cuenta que se trata de una película china, que allí el ritmo es infinitamente más pausado, y que con paciencia lograremos mejor sabor de boca.



La citada estética preciosista y colorida se apodera de todo el metraje,
con momentos memorables como los de las conversaciones sin palabras de los protagonistas mediante sus duetos musicales, o la “escenificación del té”, definitiva para el devenir del conflicto. Con todo, el mayor acierto reside en la lección de estrategia bélica que se exhibe, glorificando el valor de una gran mente pensante que indique el camino a cientos de miles de valerosos peones en una peligrosa batalla de ajedrez como esta, en la que la reina o el refinado alfil que nunca entra en combate pueden ser la clave de la victoria o la derrota.



El esfuerzo por diversificar el público que en todo el mundo amortice la inversión ciertamente conecta el trabajo de Woo con espectadores de ojos no rasgados, pero a la vez, si te ha calado la propuesta, te deja con la sensación de que se ha omitido mucho y bueno, y te quedas con las ganas de hincarle el diente, tras una buena siesta y con toda la paciencia del mundo, a su versión original…



Fecha: marzo 2010
Autor: Juan Caarrasco de las Heras



Acantilado Rojo: el arte de la guerra


Carmen Alcaide  
info@noticiasdelbuho.com  
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